EL LOBO

stmdo. camarada:

El respeto hacia tus premisas ha caído al suelo arrastrado por estas, después de que fueran empujados por las contradicciones, partiéndose contra el suelo en cientos de pedazos que forman un peligroso campo de cristales rotos, los cuales usualmente me causan cortes en los pies, que, aunque leves, dificultan el paso. Por eso mi camino goza de la apariencia del camino del caracol pero teñido de bermellón. Por eso los lobos sabrán encontrarme.

Los LOBOS:

Nuestra lengua es larga, demasiado larga, imposible introducirla en la boca, por lo que nuestro destino es arrastrarla por el suelo de forma que en ella quedan adheridas todas aquellas cosas que se cruzan a nuestro paso. Resulta paradójico, El peso de nuestra lengua unido al peso de nuestras descomunales quijadas de marfil nos impiden levantar la cabeza y conducir con la vista nuestro caminar, por lo que nos guiamos por los sabores y objetos captados del suelo por nuestra lengua para seguir a las presas y darles caza.

Emilio Subirá.

Extraido de “El manifiesto enfermo” 

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